El presidente aprovechó su cuatrienio para hacer el mayor daño posible al establecimiento colombiano.

El país nacional y el país político están de plácemes por el cambio de gobierno. Parodiando un conocido aforismo popular, ‘no hay mal gobierno que dure cuatro años ni pueblo que lo resista’. El desgobierno de Gustavo Petro ha sido el peor de los últimos 60 años.

Nunca antes habíamos experimentado una administración pública de un mandatario tan nefasta, centrada en el marxismo anacrónico del siglo pasado.

La izquierda fracasó con Petro. Sin embargo, el presidente aprovechó su cuatrienio para hacer el mayor daño posible al establecimiento colombiano.

En lugar de construir sobre lo construido, Petro llegó a la Casa de Nariño para destruir lo conseguido. El llamado a calificar servicios de un centenar de experimentados oficiales de las Fuerzas Armadas fue el comienzo de su desmoralización personal.

La estrategia para decimarlas militarmente continuó con el “congelamiento” operacional, estratégico y de inteligencia castrense pactado entre el comisionado de paz y las bandas criminales terroristas y narcotraficantes (Bacrim).

Abatimiento que se complementó con los recortes presupuestales, rompimiento de las relaciones diplomáticas con Israel y el consecuente abandono del mantenimiento programado del equipamiento militar requerido para combatir las Bacrim, que operan con total impunidad en 518 municipios del país.

Así pues, retrocedimos dos décadas en este frente, evidenciado por la creciente inseguridad ciudadana y el aumento de las economías ilegales, incluido el narcotráfico. Esta bolsa de anzuelos de las Bacrim es una de las principales bombas de tiempo que debe desactivar el Gobierno Nacional del presidente electo, Abelardo De La Espriella.

La perversa aplicación del modelo petrista de decrecimiento económico y desprecio de la inversión productiva, el desestímulo de la construcción de vivienda, la infraestructura vial, el emprendimiento empresarial, agrícola e industrial, la prohibición de la exploración y explotación gasífera, petrolera y carbonífera apagaron los motores del crecimiento económico. Petro deja una economía dependiente de un gasto público sin control y de una deuda externa desbordada, que dobló su costo de financiamiento.

Esta explosiva combinación explica el mayor déficit fiscal del siglo, bombas de tiempo que es preciso desactivar. El Ideam advierte que el fenómeno de El Niño tiene una probabilidad del 81% de alcanzar una intensidad “muy fuerte” a finales de 2026 y de 97% a comienzos de 2027.

Existe un riesgo real de apagón, otra bomba de tiempo que se debe desactivar, dado que se espera una reducción del régimen de lluvias y la caída a la mitad de la generación de energía de las hidroeléctricas que aportan 75% del total nacional.

El panorama se agrava por la creciente demanda, la falta de redes, la escasez de gas nacional y la insuficiente capacidad de regasificación, factores que pueden limitar la operación de las térmicas que respaldan el sistema eléctrico nacional. ¡Cesó la horrible noche y comienza la patria milagro!  

Andrés Espinosa Fenwarth

Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co

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Por admin

Un comentario en «¡Cesó la horrible noche!»
  1. Excelente síntesis Dr. Andrés de la realidad de un gobierno irresponsable con la Nación Colombiana. El viernes despertamos de la peor pesadilla que Colombia ha vivido. Este gobierno entrante con el talante apropiado y un gran esfuerzo con la disciplina que se requiere va a recuperar la Patria, y a devolvernos la esperanza.

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