En 1534, el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator elaboró para el emperador Carlos V un globo terráqueo en cobre, que se convirtió en el fundamento de la cosmografía desde entonces hasta nuestros días. Mercator fue el primero en concebir el término Atlas para representar el mapamundi y los continentes. La proyección de Mercator consistía en plasmar la Tierra sobre una superficie cilíndrica realizada con líneas rectas, genialidad que ha permitido, durante casi cinco siglos, que el planeta sea apreciado en dos dimensiones para facilitar la navegación marítima.
El problema de fondo con el Atlas de Mercator es que no corresponde a la realidad geográfica. Para mantener los ángulos correctos en un mapamundi plano, Mercator tuvo que ensanchar las líneas de la cuadrícula a medida que se alejaban del Ecuador hacia los Polos. Al tener en cuenta la curvatura de la Tierra, el mapamundi de Mercator hace que los países más cercanos al Ecuador se vean más pequeños y los países más próximos a los Polos aparezcan más grandes.
En el mapamundi de Mercator, Europa es más extensa que América Latina, pese a que la región duplica la superficie de Europa. India aparece más pequeña que Escandinavia, si bien es tres veces mayor. Estados Unidos y Canadá ocupan más espacio que África, cuando en la realidad tienen las dos terceras partes del territorio africano. Si bien la distorsión es una consecuencia de la imposibilidad de representar con exactitud la superficie de un globo terráqueo en un mapa bidimensional, la verdad es que el mapamundi de Mercator que nos enseñaron a todos le otorga dos tercios del globo terráqueo al norte, próspero, y un tercio al sur, pobre.
Algunos consideran, con razón, que no se desarrollaron intentos serios, hasta ahora, para corregir este anacronismo, conocido como «colonialismo cartográfico», que ha definido cómo las regiones son percibidas desde el punto de vista político y económico.
Por fortuna, Naciones Unidas adoptó recientemente una resolución para que se elimine gradualmente el mapamundi de Mercator y se sustituya por otro, que muestre con mayor precisión la realidad geográfica de la Tierra.