Pese a que la tozudes de los hechos es superior a la barbarie, Hamás dijo que este ataque era ‘un paso necesario’.

Israel creo una Comisión Civil independiente para investigar los crímenes de Hamás y sus milicianos en su contra del 7 de octubre de 2023. Con ello, pretende generar conciencia internacional para garantizar que se haga justicia y que la verdad brille sobre el genocidio y la negación de lo ocurrido. 

La Comisión Civil evidenció que en la madrugada del sabado 7 de octubre de 2023, durante la festividad judía de alegría y regocijo familiar del Simjat Torá, Hamás y sus milicianos de élite Nukhba, con el apoyo de miles de combatientes armados de la Yihad Islámica Palestina y de otras facciones de Gaza, lanzaron el ataque más brutal y mortífero contra cientos de comunidades del sur de Israel desde la II Guerra Mundial. 

La ofensiva genocida liderada por Hamás y sus milicianos, violentaron los muros fronterizos, se infiltraron en Israel por tierra, mar y aire, irrumpieron en centenas de kibutz de 25 comunidades israelíes, atacaron a sangre y fuego a los jóvenes asistentes al festival de música Nova, que asesinaron, torturaron, quemaron vivos, mutilaron, violaron y secuestraron para luego arremeter contra espacios públicos, carreteras e instalaciones militares Los perpetradores alabaron sus actos de barbarie extrema; los filmaron y difundieron en tiempo real, a fin de transformar la violencia en espectáculo y el sufrimiento humano en una herramienta de terror.

Durante el prolongado cautiverio, las familias de los rehenes e Israel toda soportaron meses de angustia existencial al ver estas imágenes y videos de profundo sufrimiento humano. En cuestión de pocas horas, Hamás y sus milicianos invadieron, sistemática y estratégicamente, zonas residenciales y vecindarios del sur de Israel de 52 nacionalidades distintas, irrumpieron en cientos de hogares, masacraron, torturaron y asesinaron a 1.195 personas, a menudo en presencia de sus familiares para infligir el mayor daño psicológico posible; tomaron 251 rehenes -hombres, mujeres y niños-, los metieron a la fuerza en la red de 850 kilómetros de túneles subterráneos en Gaza e incendiaron sus viviendas, en algunos casos, mientras las familias aún se refugiaban en ellas. 

Otras víctimas murieron instantáneamente a causa de granadas detonadas dentro de sus casas y en los refugios públicos usados para guarecerse de los 5.000 misiles lanzados en 20 minutos desde Gaza. Los ataques del 7 de octubre se caracterizaron por una brutalidad extrema, por asaltar y aterrorizar, deliberadamente, a la población civil. 

Pese a que la tozudes de los hechos es muy superior a la barbarie, Hamás manifestó que este ataque era “un paso necesario y una respuesta normal para hacerle frente a todas las conspiraciones israelíes contra el pueblo palestino”. Su insólita justificación y su consecuente negación son un nuevo y censurable genocidio cometido contra Israel. Como decía el filósofo francés, Bernard-Henri Lévy, “el negacionismo es, en sentido estricto, el estadio supremo del genocidio.”  

Miembro del Consejo Directivo del ICP.

Andrés Espinosa Fenwarth

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