El pueblo español, todos a una como en Fuenteovejuna, debe exigir la devolución de los usurpadores marroquíes.
La ciudad autónoma de Ceuta hace parte de la Corona española desde 1580 cuando Felipe II de España unificó el reino español y portugués. Según real cédula de 1656, Ceuta es ‘Fidelísima Ciudad’, perteneciente a la Corona hispánica desde hace más cuatro siglos, antes de que naciera el Reino de Marruecos como Estado independiente en 1956. Incluso con anterioridad al establecimiento del Protectorado franco-español, su antecesor territorial, el imperio jerifiano en 1912. Durante la etapa de Transición Democrática española de 1978, se afianzó definitivamente el estatus jurídico ibérico de Ceuta como ciudad autónoma y su integración en la organización territorial de España y, por tanto, de Europa.
Al invadir a Ceuta, el Reino de Marruecos pretende desconocer el pasado histórico ceutí, el ordenamiento constitucional español y el sentimiento profundamente hispano de sus ciudadanos. El asalto a nado y a pie por el vallado fronterizo de 80.000 invasores marroquíes, evidenciado desde finales de julio pasado, promovido por las autoridades locales con la complacencia del gobierno socialista de Pedro Sánchez, constituye un quebrantamiento del ordenamiento constitucional de España, que amenaza de manera seria y preocupante la soberanía española y europea.
Pese a que el presidente Sánchez calificó la masiva entrada de marroquíes a Ceuta, como “una violación de la integridad territorial de España” y aseguró que utilizaría “todos los recursos del Estado para recuperar el control de la frontera”, Sánchez se fue de vacaciones a su residencia de verano en Lanzarote y su delegado en Ceuta viajó de descanso a Japón. Ambos se desentendieron de la invasión marroquí y de su estrategia de expansionismo de sus “fronteras auténticas”, de una ciudad autónoma noble y leal a la Corona española, que nunca ha pertenecido a Marruecos.
Para mantener la sumisión del presidente Sánchez a los delirios del “Gran Marruecos” de Rabat, la versión oficial ha sido mentir y vilipendiar al veterano presidente de Ceuta, Jesús Vivas Lara y al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que de manera previa alertaron al gobierno Sánchez sobre la inminente invasión marroquí y le pidieron urgente apoyo policial y mando unificado para defender la única frontera española y europea en África.
La prevaricación, la indolencia y la omisión de auxilio fueron la respuesta del gobierno español, que, a través de su balbuceante ministro del Interior, Fernando-Grande Marlaska (que de grande no tiene nada), aseveró que la inseguridad en Ceuta era “subjetiva”. Es decir, que la inseguridad ciudadana era una percepción personal de riesgo de los ceutíes, contraria a la criminalidad que azota a Ceuta, asediada por miles de marroquíes armados con machetes y cuchillos que atacan a la policía, roban, incendian vehículos y contenedores de basura y violan a las indefensas mujeres ceutíes.
El pueblo español, todos a una como en Fuenteovejuna, debe exigir la devolución inmediata de todos los usurpadores marroquíes.
Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP.