La costumbre fariana de leer sus discursos, rehuir los temas nacionales reflejan el temor que le ganen la partida.
Los correligionarios del candidato comunista del Pacto Histórico y la Presidencia están al borde de un ataque de nervios. La creciente fortaleza electoral de Paloma Valencia del Centro Democrático, que alzó vuelo después de la Gran Consulta, y la candidatura de derecha de Abelardo de la Espriella vencerían, cada uno por su lado, a Iván Cepeda en la segunda vuelta.
Esta es la conclusión más importante de la última encuesta de Atlas Intel de Semana, que confirma que Iván alcanzó su techo electoral, que le permitiría pasar a la segunda vuelta para aterrizar como consuelo en el Senado.
La decisión para el electorado es, entonces, elegir en la primera vuelta al candidato que tenga las mayores probabilidades de derrotarlo. Así pues, ambas candidaturas presidenciales, de Paloma y de Abelardo, que defienden la democracia, el Estado de Derecho y la separación de los poderes públicos, en lugar de lanzarse pullas deberían acordar prontamente un apoyo recíproco para el balotaje, habida cuenta de que el candidato a vencer es Iván.
Los demás no superan el umbral electoral del 3%. Iván -digámoslo abiertamente- es un mal candidato de izquierda. No hace oposición, como hizo, en forma incisiva y eficaz durante varios períodos legislativos su mentor político de segunda instancia, Gustavo Petro.
Su leitmotiv, su tema central, como en una ópera wagneriana, ha sido la infructuosa batalla legal contra el expresidente Álvaro Uribe Veléz.
La costumbre fariana de leer sus discursos, rehuir todos los temas nacionales y las deliberaciones parlamentarias, no dar entrevistas a los medios de comunicación ni aceptar debates en vivo y en directo con otros candidatos, reflejan el temor que le ganen la partida y se desplome en las encuestas.
Estas características desnudan a un candidato soso, mohíno, apático, alejado del fragor de la campaña política, ajeno incluso al electorado que lo sigue por la inercia política de los apoyos del Pacto Histórico y del Gobierno.
Iván se mantiene a lomo de la favorabilidad del presidente Petro, construida a base de populismo, de panem et circenses, pan y circo como escribía en la antigüedad el poeta satírico romano Juvenal; festín de gasto público y contratación directa, desaforado aumento del salario mínimo y mazazos estatales a la Rama Judicial, el Emisor y los empresarios. A diferencia de los candidatos de la derecha, Iván no tiene problemas de seguridad para salir a la palestra pública.
El magnicidio del precandidato Miguel Uribe Turbay confirma a las claras de donde vienen los tiros. El rancio comunismo de Iván no es novedoso; es anacrónico y fracasado. Basta ver la destrucción económica y social de sus arquetipos, Cuba y Venezuela, para entender que los sátrapas comunistas de la región siempre están a la penúltima moda en búsqueda del poder por el poder para su propio beneficio.
Andrés Espinosa
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co