
Este hecho ficticio, sería el retorno de la reelección presidencial.
Como en la hípica, la carrera presidencial se encuentra en tierra derecha hacia la Casa de Nariño. Los innumerables arrepentidos vergonzantes que hace cuatro años votaron con los ojos cerrados por Petro, los tránsfugas uribistas que quieren cambiar de orilla política y los indecisos que aún no definen su preferencia entre el capitalismo consciente y democrático o el comunismo castrista del Foro de São Paulo, auspiciado por Fidel y Lula desde 1990.
Para abrir los ojos y ubicarse del lado correcto de la historia, acudimos a la ucronía, un subgénero literario de hechos ficticios basados en datos hipotéticos. A diferencia de la utopía de Tomas Moro del siglo XVI, de una nación deseable, quimérica, pero irrealizable, la ucronía presenta una visión alternativa de sucesos que sirven para medir el tamaño e impacto de determinados datos imaginarios.
Supongamos, por un instante solo, que Cepeda es elegido presidente en la segunda vuelta que se realiza en junio. Este hecho ficticio, sería el retorno de la reelección presidencial, descartada, prohibida, por la Constitución Política, pero en este caso, ejecutada en cuerpo ajeno.
Cepeda es la continuidad de Petro y Petro es el preceptor y la antesala de Cepeda, que trasvasan su favorabilidad politica, pero con una diferencia. Pasamos de la soga del socialismo populista de la Colombia Humana al cadalso del capitalismo marxista del Pacto Histórico, que canta y encanta, como el legendario flautista del medioevo, Hamelin.
Cepeda aprovechó la celebración del primero de mayo para destapar sus cartas programáticas, escondidas en farragosos discursos, siempre leídos, claro está, que 70% despotrica contra el expresidente Uribe, que tantos réditos le genera entre la izquierda radical y las bandas narco criminales que su gobierno combatió hasta el cansancio.
Cepeda abre el compás para un diálogo incluyente con todas las fuerzas políticas -incluso uribistas-, que refleja un trampantojo político, o, una ‘trampa ante el ojo (del francés trom- pe-l’œi); técnica pictórica que busca engañar a la vista para ver algo que no es.
Detrás del diálogo social hay una generosa propuesta para construir un acuerdo nacional, como hizo Petro al comienzo de su administración, con la ingenua participación de connotados tecnócratas y políticos del maltratado establecimiento.
El diálogo y el acuerdo nacional proyectan desembocar en la Asamblea Popular Constituyente, que promueve abiertamente-contrariando sus pétreas promesas electorales- el presidente Petro. Su convocatoria se presentaría en paralelo al Congreso el 20 de julio, con el apoyo de Cepeda, quien manifestó la semana pasada en Bogotá, que “ha llegado el tiempo de ser poder constituyente”.
Como ocurrió en la Venezuela chavista en 1999, la Asamblea Constituyente se situó por encima y borró la separación de los poderes públicos, autorizó la reelección indefinida y hundió al vecino país en la miseria del socialismo bolivariano del siglo XXI.
Andrés Espinosa
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co https://politicaspublicas.com.co/ivan-cepeda-presidente/