La marea comunista urdida por el Foro incluyó a 26 mandatarios de 15 países.
Después de la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989, sobrevino el desmoronamiento de la Unión Soviética que financiaba los partidos de izquierda en Latinoamérica y la consecuente desaparición de la Cortina de Hierro que partía en dos el mundo europeo de posguerra.
Para Cuba, dependiente de la ayuda militar y económica soviética, el desplome del bloque socialista fue fatal. La situación ya era difícil por el embargo impuesto por el presidente Eisenhower de EE. UU. en 1958, generado por la nacionalización de empresas norteamericanas. La revolución comunista de Fidel Castro en 1960, las expropiaciones de intereses estadounidenses y la crisis de los misiles soviéticos endurecieron el embargo con el presidente Kennedy en 1962.
Para romper el aislamiento cubano, Fidel, “hermano mayor” del líder marxista brasilero fundador del Partido de los Trabajadores, Luis Inácio Lula da Silva, decidieron crear una organización no gubernamental para promover el comunismo marxista en Latinoamérica. El método era sencillo: la promoción de una ofensiva cultural para controlar el relato histórico, por medios aparentemente democráticos e imponer gradualmente el comunismo marxista en las escuelas, universidades, centros de pensamiento, medios de comunicación, partidos políticos de izquierda y de centro, jueces y magistrados de las diferentes cortes.
La reunión fundacional del Foro de São Paulo tuvo lugar en el hotel Danubio de la gran metrópoli paulista entre 2 y 4 de julio de 1990. La convocatoria de Fidel y Lula abarcó la izquierda militante de la región con 48 delegados, desde marxistas, izquierdistas y guerrilleros hasta incautos socialdemócratas. Con el tiempo, el Foro inoculó el corrosivo virus del comunismo castrista en América Latina. El método comprendía el abuso de la democracia para permearla, corromperla y luego destruirla desde adentro. Las banderas políticas seleccionadas fueron el cambio climático, el anticapitalismo, la americanofobia, el antisemitismo, el feminismo, la igualdad identitaria y el orgullo gay.
Una vez tomado el poder por el marxismo, siguieron el cierre de los Parlamentos, su reemplazo por asambleas constituyentes para modificar la Carta Magna y permitir las reelecciones presidenciales, que habían sido proscritas anteriormente para atajar las dictaduras militares. El aporte del Foro fue reemplazarlas por satrapías marxistas en nombre del pueblo, para subyugarlo, empobrecerlo y zaherirle su soberanía, sus símbolos patrios y su independencia democrática.
La marea comunista urdida por el Foro incluyó a 26 mandatarios de 15 países: Los esposos Kirchner de Argentina, Evo y Arce de Bolivia, Lula y Dilma de Brasil, Petro de Colombia, Castro y Díaz de Cuba, Bachelet y Boric de Chile, Correa y Moreno de Ecuador, Amlo y Sheinbaum de México, los esposos Ortega de Nicaragua, Lugo de Paraguay, Humala y Castillo de Perú, Castro de Honduras, Fernández de República Dominicana, Tabaré y Mujica de Uruguay, Chávez y Maduro de Venezuela.
¡La cruzada contra el comunismo castrista debe continuar!
