Le estoy profundamente agradecido a la Clínica de Marly de la calle 50, al seguro médico Colmédica y a mi EPS.
El cáncer es una enfermedad temible, que explica el mayor número de fallecimientos a nivel mundial, después de las dolencias coronarias.
Para aquellos que lo hemos padecido, tratado y vencido en franca y prolongada lid, representa un renacer, una segunda oportunidad que nos da la vida y la divina providencia.
El cáncer metastásico –complicación tumoral maligna mucho más difícil de tratar–, es un padecimiento por el cual el cáncer deja de ser primario para invadir otros órganos y convertirse en sistémico.
Según la OMS, el cáncer metastásico genera el 90% de la mortalidad a nivel mundial, habida cuenta de que reduce dramáticamente la esperanza de vida, tiempo y espacio que dependen de la oportunidad del diagnóstico, las condiciones físicas y psíquicas del paciente, el conocimiento y la experiencia del equipo médico y el acompañamiento emocional del entorno familiar.
A la detección temprana de mi cáncer metastásico hace 45 meses -un raro linfoma del manto en fase leucémica estadio 4 de alto riesgo- por parte de mi médico tratante, el Dr. Enrique Pedraza, hematólogo de la centenaria Clínica de Marly de la calle 50, le siguieron seis meses de quimioterapia intrahospitalaria de altas dosis, el trasplante autólogo de mis células madre sanas- un año de rigurosa cuarentena, controles médicos y exámenes periódicos, 13 sesiones adicionales de quimioterapia de mantenimiento durante 26 meses, que si bien estaban programadas hasta 2027, se suspendieron por los favorables resultados de los exámenes realizados. Hay vida después del cáncer metastásico.

Ahora es la hora de profesar mi gratitud personal al Dr. Pedraza, su equipo médico, laboratorios y enfermeras de Marly, que me regresaron a la vida.
La vi desvanecerse entre mis dedos cuando mi amorosa madre, Irma Fenwarth, vino por mi desde las negruras del cenizario del Gimnasio Moderno. Le dije entonces que no estaba listo para partir de este mundo. La gratitud es la forma más auténtica de afrontar la vida. No nos sanamos a nosotros mismos.
La combinación de la ciencia médica, la sapiencia y la legendaria bondad del Dr. Pedraza, los cuidados en las Unidades de Trasplante y Quimioterapia de Marly, el soporte emocional de mi esposa Adriana, mi hija Laura, mi familia, mis amigos, los viajes, mis columnas y el tenis recreacional, hicieron posible mi recuperación. Mi eterna gratitud para todos.
El agradecimiento es un sentimiento más general en el cual no podemos identificar a una persona o grupos específicos de gente a quien agradecer por las bondades recibidas. El agradecimiento enfatiza aquello por lo cual estamos bendecidos.
De ahí que, en mi caso, le estoy profundamente agradecido a la Clínica de Marly de la calle 50, al seguro médico Colmédica y a mi EPS por apoyarme en mi cruzada por la vida. La gratitud y el agradecimiento nos hacen mejores personas.
¡Practícalos diariamente!
Miembro del Consejo Directivo del ICP.