La CPJ criticó ‘la campaña de desprestigio contra ‘La Silla Vacía’’

El artículo 20 de la Constitución Política garantiza la libertad de prensa, protege el derecho a informar y recibir información veraz e imparcial, prohíbe la censura oficial y habilita la fundación de medios de comunicación independientes, sin injerencia estatal. Nunca antes como ahora habíamos sido testigos de excepción de los peligros y las amenazas que penden como una afilada espada de Damocles sobre el sagrado derecho de los medios de comunicación de informar con apego a la verdad de los hechos, de manera objetiva y libre. 

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de la cual El Tiempo forma parte, finalizó la semana pasada en Miami su reunión semestral de 2026 con la presentación de sus conclusiones. En particular, la SIP advierte que la libertad de prensa atraviesa una situación crítica en el hemisferio occidental e identifica un patrón extendido de hostigamiento, restricciones, presiones desde el poder político y violencia contra periodistas. Panorama agravado por altos niveles de impunidad y por discursos oficiales que presentan ante la opinión publica a los periodistas como opositores, como adversarios, que deslegitiman el periodismo y fomentan la autocensura. 

Colombia es reconocida por la comunidad internacional como una de las naciones más peligrosas del continente para los periodistas. 

La cobertura periodística de temas relativos a la contienda política, la corrupción estatal al más alto nivel de los mandamases colombianos, las bandas armadas ilegales y las mafias narcotraficantes, expone constantemente a los periodistas al acoso mediático de las bodegas oficiales, la intimidación regulatoria y la violencia, que a veces se traduce en el cambio forzado de residencia para sortear el acoso estatal. 

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ en inglés), organización independiente para la defensa de la libertad de prensa y los derechos de los periodistas a nivel global, condenó con sobradas razones la estigmatización y los ataques contra los medios de comunicación en Colombia que han sido críticos de la actual administración. 

En particular, la CPJ criticó “la campaña de desprestigio contra La Silla Vacía” y exhortó al Gobierno a “ponerle fin esta retórica y a defender plenamente la libertad de prensa”.

La maledicencia mediática orquestada desde uno de los extremos de la política colombiana, con la participación activa de la Casa de Nariño, de un medio de comunicación privado y otro público, que antiguamente defendían el Establecimiento, ahora publican y hacen olas de un artículo inflamatorio de opinión de un abogado del candidato de su preferencia política contra su directora, Juanita León y su familia.

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