A raíz de la publicación de las Memorias de Juan Carlos I a finales del año pasado en Francia y luego en Hispanoamérica, su regreso a España ha generado renovado interés y agitado debate público, que debería resolverse a su favor. Los principales reyes borbones que murieron en el exilio fueron Carlos IV (1819) e Isabel II (1904). Alfonso XIII -abuelo de Juan Carlos I-, fue sustituido por la República Española en 1931 y exilado en Roma donde falleció en 1941. Sus restos mortales fueron finalmente traslados al Panteón de los Reyes en el Monasterio de El Escorial en 1980.
Las Memorias de Juan Carlos I, escritas en Abu Dabi a cuatro manos durante dos años con la colaboración de la escritora francesa, Laurence Debray, hija del filósofo Régis Debray, influyente intelectual de la izquierda francesa y de la antropóloga venezolana, Elizabeth Burgos. Las Memorias, tituladas “Reconciliación”, pretenden, de un lado, dejar constancia del importante legado histórico de Juan Carlos I durante sus 39 años de reinado en España hasta su abdicación en junio de 2014, y de otro, reconocer que en su vida privada cometió errores, de los cuales se “arrepiente amargamente”.
Juan Carlos I es el padre de la democracia española. Si bien es cierto que el dictador Francisco Franco -en el poder desde 1939- planeó el regreso de la Monarquía a partir de su fallecimiento – acaecido en 1975- y permitió que Juan Carlos, entonces Príncipe de España, fuera entronizado con pompa y circunstancia por las Cortes españolas con plenos poderes, como ningún otro monarca en el mundo. El Rey Juan Carlos I abrió las puertas del Estado para que Transición Democrática condujera hacia la Monarquía Constitucional actual. La designación del gobierno presidido por Adolfo Suarez de la UCD entre 1977 y 1981 fue transcendental para promover la aprobación de la reforma constitucional de 1978, que garantiza la continuidad de la Corona y de la democracia española. Ambas gravemente amenazadas por el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que el Rey Juan Carlos I conjuró con determinación democrática.