De ganar su cuarta reelección, sería el mandatario más viejo y más relegido de Brasil y de Latinoamérica.

Brasil enfrenta el próximo domingo, 25 de octubre, la segunda vuelta de las elecciones generales más reñidas y trascendentales de la historia del vecino país.

El presidente Luis Inácio Lula da Silva, octogenario político marxista, sindicalista, populista y activista de izquierda, miembro fundador del Partido de los Trabajadores (PT) en 1980, se opone a Flavio Bolsonaro, abogado de 45 años, candidato del Partido Liberal (PL), senador por Río de Janeiro desde 2019, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por una supuesta tentativa de golpe de Estado contra el presidente Lula.

Flavio Bolsonaro ganó la primera vuelta con el 47% de la votación contra el 45% del presidente Lula. Según el último sondeo de Datafolha, Bolsonaro tendría el 51% de los votos y Lula el 49%.

La encuesta muestra un empate técnico, a menos de una semana de los comicios presidenciales.

Para Lula, esta es la octava elección para llegar al moderno Palacio de Planalto de Oscar Niemeyer en Brasilia; en 1989 perdió contra Collor de Mello; en 1994 y 1998 fue derrotado por Fernando Henrique; en 2002, 2006 y 2022 consiguió la presidencia de Brasil en tres ocasiones no consecutivas.

A los anteriores resultados se agrega la primera vuelta del pasado 4 de octubre, en la cual Lula obtuvo el segundo lugar y accedió al balotaje del próximo domingo.

Cabe añadir que nunca antes en democracia, Brasil ha elegido a un candidato presidencial que no hubiere obtenido la mayoría en la primera vuelta.

Lula avanza rezagado en las encuestas hacia la primera derrota en unas elecciones divididas en un país polarizado.

En los últimos meses de campaña, las acciones del gobierno se concentraron en la eliminación de impuestos a los combustibles, promesas de transporte gratis los fines de semana y gastos en pautas sociales con fines puramente electorales, valorados en 291 billones de reales (57 billones de dólares) para este año y el próximo, que se suman al desbordamiento presupuestal y de deuda pública brasileña del 83% del PIB.

Para Lula, no importa hipotecar el futuro de Brasil si con ello se consolidan otros 4 años de socialismo lulista.

Lula cumple 81 años el próximo 27 de octubre. De ganar su cuarta reelección, sería el mandatario más viejo y más relegido de Brasil y de Latinoamérica.

Lula tiene fecha de vencimiento.

Lula ostenta un lado oscuro, como Lord Vader. En 2005, una maquinaria de compra de votos, conocida como Mensalão, culpó a varios políticos del PT.

La Operación Lava Jato destapó un sofisticado mecanismo de sobornos de Petrobras, que tumbó en 2016 a su pupila, la presidente Dilma Rousseff.

Lula fue condenado y puesto preso por corrupción y lavado de dinero en Curitiba en 2017, decisión que fue luego anulada por el Supremo Tribunal Federal en Brasilia por presunta carencia de jurisdicción.

¡No más Lula!

ANRÉS ESPINOSA FENWARTH

Miembro del Consejo Directivo del ICP.

andresespinosa@inver10.co

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