El refranero español tiene estupendos aforismos para indicar, por ejemplo, que tarde o temprano, todos reciben su merecido. El proverbio ‘a cada cerdo le llega su San Martín’ se refiere a este hecho, vinculado con la festividad de San Martín de Tours del 11 de noviembre en España, fecha escogida para celebrar el sacrificio de los marranos. En Colombia, se dice que ´el diablo es puerco´ para exponer situaciones o personas engañosas o deshonestas.

Traemos a colación estos dichos populares a propósito del fiscal general del Estado español, Álvaro García Ortiz, peón de brega del presidente de España, Pedro Sánchez. El Tribunal Supremo de España -máximo órgano jurisdiccional del orden nacional con sede en Madrid- condenó al fiscal general como autor del delito de revelación de información reservada de Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. El objetivo principal del fiscal de bolsillo de Sánchez era destruir a González Amador y atacar con ello a Díaz Ayuso, adversaria política de Sánchez.

La sentencia señalada por el Tribunal Superior a García Ortiz incluye la inhabilitación especial para el cargo de fiscal general de España por dos años, los pagos de las costas judiciales, una multa y una indemnización simbólicas.

La condena del Tribunal Superior fue benigna, habida cuenta de que el artículo 417.1 del Código Penal establece con claridad meridiana una pena de prisión de 2 a 4 años por la revelación de secretos de un particular. Además, la sentencia de marras omitió el delito de ocultación de pruebas, evidenciada por el borrado de todos los mensajes electrónicos del celular del fiscal general, que entregó en blanco, y de manera tardía, a los investigadores.

Esta es la primera vez en la historia de España que un fiscal general es enjuiciado y condenado por el Tribunal Supremo, cuya actuación delictiva deja un mal sabor de boca que atenta contra la independencia de la justicia y la separación de poderes, pilares fundamentales de la democracia hispánica.

¡A García Ortiz le llegó su San Martin!