Alemania contiene la respiración mientras se celebran las elecciones en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

La aplastante victoria del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) con el respaldo del 43,8% de los votantes en las pasadas elecciones regionales (Landtagswahlen) de Sajonia-Anhalt, constituye el acontecimiento electoral alemán más importante desde finales de la II Guerra Mundial.

Sus repercusiones políticas han traspasado las fronteras europeas de este pequeño estado oriental de Alemania Federal de 2,2 millones de habitantes, cuna de Lutero, Nietzsche y Händel. La AfD, fundada como un movimiento nacionalista, racista y euroescéptico en 2013, es un riesgo democrático para Alemania Federal.

Para sus dirigentes, “el nazismo es una mota de polvo en un pasado glorioso”. Su negacionismo de los horrores del Holocausto y su radicalismo antidemocrático la ubican al extremo de la derecha política como un peligro para la estabilidad alemana. El estado federado de Sajonia-Anhalt, creado en 1945, hizo parte de la extinta República Democrática Alemana (RDA) y del bloque soviético hasta la caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989.

La maligna influencia soviética salió a flote con la reunificación alemana promovida por el entonces canciller democristiano, Helmut Kohl, en 1990. La economía de la RDA fue decimada por la agencia estatal de privatización (Treuhandanstalt), que pasó a dirigir 8.500 empresas comunistas con 4,1 millones de empleados. A finales de 1995 quedaban solo un tercio de las compañías intervenidas con 1,5 millones de trabajadores. Las demás desaparecieron en la bruma de la ineficiencia soviética.

Desde entonces, los cargos directivos en Sajonia-Anhalt han sido ocupados, casi en su totalidad, por alemanes de occidente. A nivel educativo, tan solo una universidad tiene un rector de Sajonia-Anhalt. Los demás son alemanes occidentales.

Los ciudadanos de Sajonia-Anhalt han sufrido las consecuencias de una Alemania Federal de dos velocidades, factor que explica, en parte, el auge de la AfD, pese al anacrónico corta fuegos (Brandmauer), que pretende frenar el regreso del fascismo, pero que le restó oxígeno a la democracia al marginar a la derecha.

El milagro económico de los años 50, concebido por el excanciller federal bávaro de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Ludwig Erhard, con su pujante industria automotriz, autopistas, puentes, ríos navegables y trenes que funcionaban como un reloj suizo, le dio paso a un ocaso económico; originado por la competencia desleal de China y las erradas políticas, primero, de Gerhard Schröder, canciller federal del Partido Social Demócrata (PSD) de 1998 a 2005, amigo de Vladimir Putin y promotor del gasoducto ruso Nord Stream 1, quien ordenó el cierre de las plantas nucleares de Alemania. Y luego de la canciller federal del 2005 al 2021, Ángela Merkel de CDU, quien autorizó la inmigración de un millón de extranjeros en 2015.

Alemania contiene la respiración mientras se celebran, el próximo domingo, las elecciones regionales en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental de la antigua RDA.  

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH

Miembro del Consejo Directivo del ICP.

https://politicaspublicas.com.co/auge-de-la-extrema-derecha-alemana/

11 Visitas totales
10 Visitantes únicos

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *