Cortar la transferencia de tecnología militar de drones desde Ucrania e intervenir sus importaciones

El aumento del control territorial por parte de las bandas narcoguerrilleras (Bacrim), fomentado por la paz total del desgobierno anterior, vino aparejado de un impresionante y preocupante fortalecimiento tecnológico de la guerra de guerrillas. El reciente ataque con drones cargados con explosivos contra el Cantón Militar ‘El Trapiche’, en Ocaña, obligó a la Comandancia Militar y de Policía a restructurar, activar y trasladar a esta ciudad los efectivos de la fuerza Esparta y del Centro Integrado de Inteligencia y Contrainteligencia Territorial (Cicot), que lucha contra las Bacrim en Norte de Santander.

De manera complementaria, las Fuerzas Armadas iniciaron el bloqueo de las rutas de transporte de drogas, armas, explosivos y bandidos en la zona. Las medidas adoptadas van bien encaminadas, pero lucen insuficientes. 

El Ministerio de Defensa estima que las Bacrim lanzaron 108 ataques letales con drones cargados con explosivos contra la Fuerza Pública en 2024; 158 en 2025 y 153 entre el 1 de enero y el 5 de septiembre de 2026. Las Bacrim utilizan, principalmente, drones económicos, modificados para lanzar granadas o explosivos desde el aire, con lo cual se ha producido un enorme avance estratégico, que pone en riesgo real e inminente la supremacía aérea militar en la batalla contra las Bacrim. 

Durante el último año, según un informe especial del Financial Times, las Bacrim colombianas envían a varios de sus integrantes a Ucrania para adquirir conocimientos de vanguardia en la guerra con drones ucranianos para usarlos a su regreso al país. El informante colombiano del Financial Times en Ucrania, confirmó, bajo la condición de anonimato, que “exparamilitares, exguerrilleros y exsoldados colombianos están luchando y aprendiendo juntos aquí a operar drones”. 

Adicionalmente, un piloto colombiano de drones en Ucrania le confirmó al Financial Times, que los reclutadores de los cárteles narcotraficantes buscaban entrenamiento en el montaje y operación de drones de visión en primera persona (FPV), drones de ataque cuya agilidad operacional dificulta su derribo. Estos drones avanzados, que se están empezando a usar en Colombia, se lanzan contra el objetivo designado y explotan al producirse su impacto.

Las Bacrim buscan eludir las señales de interferencia del Ejército Nacional, mediante la compra de drones que utilizan cables de fibra óptica ultrafinos, que se conectan a sistemas operativos terrestres ubicados a varios kilómetros de distancia de los objetivos militares. Así como los drones artillados han revolucionado la guerra rusa en Ucrania (y de Hezbolá contra Israel), también han trastocado las reglas del combate estratégico del Estado colombiano contra las Bacrim. 

En consecuencia, resulta fundamental cortar el cordón umbilical de transferencia de tecnología militar de drones desde Ucrania, intervenir sus importaciones, imponer férreos controles migratorios en ambas direcciones y solicitarle soporte tecnológico y operacional a Estados Unidos e Israel para derrotar los drones de las Bacrim. 

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