La nuez de la zona de libre comercio del Acuerdo UE- Mercosur, busca eliminar 90% de aranceles bilaterales.
Después de 26 años de haber iniciado las negociaciones en Río de Janeiro entre la Unión Europea (UE), por aquella época con 15 Estados- actualmente son 27-, y los 4 miembros de Mercosur, el pasado fin de semana firmaron en el teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay en Asunción, el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, que incluye los pilares políticos, comercial y de cooperación.
En forma paralela, suscribieron el Acuerdo Comercial Interino, que abarca exclusivamente cuestiones comerciales, diseñado para entrar en vigor de manera provisional cuando sea aprobado por el Parlamento Europeo, y sea ratificado por todos los Estados miembros de la UE y de Mercosur.
La ceremonia se inició a partir de las 12 del mediodía, con la presencia de los presidentes de Mercosur: Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia, y de Panamá, que ingresó recientemente como Estado asociado, además del canciller de Brasil. Por la UE, asistieron la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo.
La firma protocolaria estaba prevista para diciembre, pero se pospuso por las manifestaciones de protesta de los agricultores de Francia e Italia contra el ingreso de productos agroindustriales de Mercosur.
Bruselas convenció a los manifestantes con subsidios adicionales de 45 billones de euros y salvaguardias automáticas para suspender las exenciones arancelarias para ciertos productos agrícolas de Mercosur, en el evento en que aumenten las importaciones o bajen sus precios.
La nuez de la zona de libre comercio del Acuerdo UE-Mercosur, que busca eliminar o reducir el 90% de los aranceles bilaterales, es comercial. Los principales intereses de Mercosur son el acceso preferencial para su agroindustria (carne, soya y cereales, que representan el 42,5% del flujo comercial actual), minerales (30,5%) y pulpa de papel (6,8%).
Para Europa, sus intereses comerciales abarcan la eliminación arancelaria para maquinaria y aparatos eléctricos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y sector automotriz (12,1%), con lo cual las empresas europeas podrían ahorrarse 4.000 millones de euros anuales en aranceles. El Acuerdo incluye un marco normativo más previsible en propiedad intelectual y compras públicas.
Se estima que los flujos de Inversión Extranjera Directa europea en Mercosur podrían duplicarse después de su entrada en vigor. Las exigencias ambientales obligan a las empresas del Mercosur a amoldarse a los estándares europeos, extremadamente rigurosos, en materia sanitaria, bienestar animal, deforestación, trazabilidad y derechos laborales.
Esto requerirá inversiones cuantiosas y ajustes profundos en sus modelos de producción. La apertura arancelaria aumentará la competencia para las manufacturas de Mercosur (textil, calzado y metalmecánica) frente a los productos europeos con menores costos.
En Europa, el Acuerdo añadirá presión competitiva al sector agroalimentario por la importación de productos de Mercosur, la principal preocupación de los agricultores europeos, que compiten internacionalmente gracias a la montaña de subsidios y de protección arancelaria de la Política Agrícola Común, vigente desde 1964.
Andrés Espinosa Fenwarth
Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co