Las elecciones 2026 se presentan como la oportunidad para poner a volar la esperanza con su luminosa fuerza.

El escritor, filósofo, teólogo y profesor surcoreano, Byung Chul Han, doctorado en Friburgo con una tesis sobre Martín Heidegger, es el autor del libro que origina esta columna: ‘El espíritu de la esperanza’. Han comienza su lúcido escrito, recordando que entre nosotros “merodea el fantasma del miedo”.

Miramos angustiados hacia el futuro por un daño real o imaginario que pueda suceder. Se imponen con fuerza el recelo y la aprehensión como anticipando los males por venir.

Así pensamos la gran mayoría de los colombianos que defendemos la democracia, el Estado de Derecho, la separación de poderes públicos, las libertades empresariales, económicas, de opinión y de los medios de comunicación.

Algunos se sienten angustiados, asediados, por la oscura perspectiva que el comunismo se tome por asalto el país en las elecciones del 2026. Han nos dice que “sin honduras no hay elevación”, sin caídas no hay recuperación, sin fracasos no hay éxitos.

La esperanza, el antídoto humano contra el miedo reverencial, no se escapó de la Caja de Pandora; se mantuvo en ella, segura, para todos aquellos que osaran buscarla. La esperanza no llega sola, hay que buscarla como la luz, que siempre viene de arriba. Han sostiene que “la esperanza no se puede enseñar ni aprender como si fuera una virtud”.

Han declara, en consecuencia, que “se necesita una política de la esperanza que venza el clima y el régimen del miedo con una atmósfera de esperanza”. Nos preguntamos, entonces, ¿quiénes pueden generar ese clima de confianza, de esperanza, de seguridad para creer en el futuro? El Centro Democrático, Cambio Radical y Salvación Nacional tienen la responsabilidad principal de mirar más allá del despeñadero del miedo y guiarnos en la exploración del interés nacional.

Han asegura que la esperanza presupone “un movimiento de búsqueda” para evitar caer en “lo que no debe existir”. Acá necesitamos que estos partidos políticos y patricios nacionales o aliados extranjeros, como Donald Trump, salgan a plena luz del día -de forma individual o colectiva-, con la linterna en llamas -como Diógenes en Atenas- en procura de ciudadanos honestos, demócratas, que le den sentido y contenido a un clima de esperanza de un país sin comunismo, sin Cepeda, sin tibios ni medias tintas, que nos aparten del totalitarismo de izquierda del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla.

En el Evangelio según San Mateo, “el que busca, halla”. El que encuentra, avanza, inclusive en las tinieblas, pues “sin tinieblas no hay luz”, sentencia Han.

Las elecciones legislativas y los comicios para definir la presidencia de Colombia 2026 se presentan como la oportunidad propicia para poner a volar la esperanza con su luminosa fuerza para que inspire y active acciones políticas y electorales, eficaces y creativas, para frenar el salto al vacío al siniestro abismo del comunismo bolivariano.

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH

Miembro del Consejo Directivo del ICP.

andresespinosa@inver10.co

Por admin

Un comentario en «El espíritu de la esperanza»
  1. Es aberrante la forma de aceptar las erradas decisiones del guerrillero que tenemos de Presidente, que le dan permanentemente la condición de seguir atropellando a toda la democracia, a las instituciones constituídas por ley para controlar lo que se considera ajustado a la legislación del País y a las autoridades reconocidas para poder vivir en sociedad, de tal manera que a todo momento se busca un argumento artificioso para delinquir a la luz pública y degenerar nuestro sistema democrático sin que ello implique consecuencias así sean tipificadas como delitos y afrentas graves a toda la sociedad que normalmente ha aceptado vivir con respeto a los demás.
    El respeto y el apoyo a las autoridades legalmente aceptadas se ha vuelto un síntoma de debilidad frente al guerrillero y a los grupos delincuenciales y fuera de la ley y la impotencia de la generalidad de la gente de bien nos está arrastrando a una rabia retenida que está por tornarse en una explosión de desesperanza ante los causantes de la actual situación.
    Nuestros contradictores se están volviendo enemigos peligrosos declarados y la posibilidad de arreglo civilizado se agota, No va a ser lógico que se acepten más desafueros por parte de los peores criminales de la historia que están destruyendo lo que se ha logrado con tantos años y tantos esfuerzos del País, pero colocar a la gente en condición desesperada y de impotencia muy seguramente nos llevará a tomar acciones que se consideraran más que lógicas y justificadas, para evitar consecuencias cada vez peores. Cada segundo que pasa con el actual régimen, empeora toda la situación del País, por tal razón solo nos queda apoyar a cualquier precio que se logre la consigna de fuera el guerrillero y todo su séquito de delincuentes y criminales que busca apoderase de nuestra Sociedad.

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