Gobierno en España de Pedro Sánchez, del PSOE, es la prueba de cómo la corrupción corroe los cimientos del poder.

Desde tiempos inmemoriales, se argumenta que el poder corrompe. Parafraseando al Premio Nobel de Literatura estadounidense, John Steinbeck, el poder no corrompe, lo que corrompe es el miedo a perderlo.

La corrupción, como todo en la vida, tiene un comienzo, pero después sigue un período de goce pagano, impropio, para luego caer en el sórdido abismo de la ambición o la plata, o la mísera fusión de ambas.

El gobierno en España de Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, es la prueba reina de como la corrupción corroe los cimientos del poder y sus instituciones. 

La trama de corrupción socialista comenzó en 2014 con la celebración interna de las elecciones primarias del PSOE, que por primera vez elegía directamente a su secretario general. La campaña fue intensa.

Sánchez y Santos Cerdán, entonces su hombre de confianza, recorrieron España, pueblo a pueblo, en su Peugeot 407, en compañía de José Luis Ábalos y su escolta-chofer, Koldo García, conocidos como la ‘banda del Peugeot’, actualmente imputados o presos, salvo su jefe, el número 1.

Sánchez ganó en la mayoría de las federaciones socialistas. Según el informe de la Unidad Central Operativa, UCO, de la Guardia Civil, Cerdán habría alterado el censo de militantes socialistas, la validación de votos y la organización de las votaciones para asegurar un resultado favorable a Sánchez.

Cerdán fue posteriormente compensado y designado secretario de Organización, tercero del PSOE, entre 2023 y 2025. Desde allí, Cerdán fue instrumental para convencer al golpista catalán, Charles Puigdemont, prófugo de la justicia española, para apoyar a Sánchez en el tercer gobierno socialista, quien, a pesar de haber perdido las Elecciones Generales de 2023, se apoderó del Congreso de Diputados y del Palacio de la Moncloa, gracias a los votos de los separatistas catalanes, vascos y navarros.

En 2025, Cerdán fue incriminado y enviado a prisión preventiva mientras llega a juicio por los delitos de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias. José Luis Ábalos, comunista de hoz y martillo, llegó a la política madrileña como diputado del PSOE en 2009.

En 2017, Sánchez lo designó secretario de Organización. Un año después, Ábalos, brazo izquierdo de Sánchez, fue escogido como ariete para cuajar la moción de censura en el Congreso de Diputados que derribó el Gobierno de Mariano Rajoy del Partido Popular, PP, en junio de 2018.

Después de la primera investidura de Sánchez como presidente de España, Ábalos fue premiado y nombrado ministro de Fomento y luego de Transportes.

La semana pasada, Ábalos, aún diputado y su amanuense Koldo, fueron inculpados y capturados por conformar una organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación, uso de información privilegiada y fraude en la compra de mascarillas, pendientes de juicio y sentencia.

Como señalaba Lord Acton, el poder tiende a corromper, pero el poder absoluto corrompe absolutamente.

ANDRÉS ESPINOSA FENWARTH

Miembro del Consejo Directivo del ICP. andresespinosa@inver10.co

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